
Los directivos de las agencias de migración de Estados Unidos respaldaron la estrategia de Donald Trump durante una audiencia ante el Congreso el martes, que en ocasiones resultó tensa debido a las críticas de los demócratas contra la violencia de los agentes federales.
El representante demócrata Tim Kennedy afirmó que “el Gobierno y las agencias presentes ante nosotros han exhibido un desprecio absoluto por la ley y la Constitución”.
La función de los agentes migratorios ha generado controversia en el país, particularmente después de la muerte de dos manifestantes a manos de agentes federales en Mineápolis.
Incluso Trump admitió que podría ser necesario implementar un “enfoque más suave” en temas migratorios. Posteriormente, el gobierno anunció medidas como la retirada de alrededor de 700 agentes de las agencias migratorias asignados en la zona.
Sin embargo, el asunto está lejos de solucionarse, ya que los demócratas reclaman modificaciones en la manera en que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ejecuta sus operativos, mientras la administración de Trump insiste en cumplir su compromiso de deportar a los migrantes en situación irregular.
Frente a la comisión de Seguridad Interior de la Cámara de Representantes, los líderes de estas tres agencias del DHS defendieron los logros de la administración Trump.
El jefe de la policía fronteriza (CBP), Rodney Scott, subrayó que el republicano ha logrado reducir las entradas de migrantes irregulares a niveles históricos mínimos en Estados Unidos.
“La CBP dedicó el año pasado a reconstruir una frontera que había sido destruida de manera intencional”, expresó en una crítica a la política migratoria del predecesor de Trump, el demócrata Joe Biden.
“El presidente nos encomendó las deportaciones masivas y estamos cumpliendo ese mandato”, declaró Todd Lyons, director en funciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
“Gracias a los recursos proporcionados por el Congreso, estamos incrementando la capacidad de detención y los vuelos de expulsión diariamente. Solo en el último año, hemos realizado más de 475.000 expulsiones”, agregó.
Estas declaraciones ocurren en el contexto de una negociación entre republicanos y demócratas para la financiación del DHS, el único aspecto pendiente en el acuerdo presupuestario alcanzado entre ambos partidos la semana pasada, que permitió finalizar tres días de cierre parcial del gobierno federal.
Después de las intervenciones de los funcionarios migratorios, los legisladores tomaron la palabra, con los demócratas centrando sus comentarios en la violencia exhibida por los agentes federales durante las redadas, especialmente tras las muertes de los dos manifestantes en Mineápolis.
El representante opositor Dan Goldman criticó con dureza al ICE y sus “tácticas antiamericanas y sencillamente fascistas”.
Por su parte, el legislador republicano Eli Crane acusó a la oposición de “demonizar al ICE”.
La oposición demócrata exige reformas amplias en el funcionamiento del ICE, en particular la terminación de las patrullas aéreas, la prohibición de que los agentes oculten su rostro y la obligación de obtener una orden judicial antes de detener a un migrante, para aprobar el proyecto de financiación de 2026 del DHS.
La Casa Blanca ha expresado su disposición a negociar, pero sus propuestas no convencen a la oposición.
“Los republicanos han compartido un borrador de contrapropuesta que no incluía ningún detalle ni contenido legislativo”, indicaron los líderes demócratas de la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, y del Senado, Chuck Schumer, en un comunicado.
Ambos líderes protestan por lo que consideran una respuesta “incompleta e insuficiente” ante el “comportamiento ilegal” mostrado por los agentes del ICE y afirman que esperan más detalles.






