
El 3 de febrero de 2026, alrededor de las 4:00 de la tarde, María Fernanda, una joven mexicana, llegaba a su casa cuando dos criminales disfrazados de barrenderos la abordaron.
El incidente tuvo lugar en la colonia San Juan de Aragón, situada al norte de la Ciudad de México, y fue captado por cámaras de seguridad.
En el video, se ve a la mujer bajando de un vehículo y acercándose a su propiedad, mientras los hombres simulaban tareas de limpieza en la calle.
Al notar a la joven, los individuos se mantuvieron calmados, vistiendo uniformes con logotipos oficiales del servicio y usando herramientas para no generar sospechas.
María Fernanda se detuvo brevemente frente a la puerta de su hogar para saludar a los supuestos empleados. Después del saludo cortés, procedió a buscar las llaves para entrar.
En cuanto la mujer cruzó el umbral, los delincuentes la empujaron rápidamente para bloquear la vista desde el exterior. Una vez dentro, la sometieron y la intimidaron con amenazas.
Momentos después, la madre de la joven apareció en la escena, mientras uno de los ladrones la apuntaba con un arma. Para prevenir que dieran la alarma a los vecinos, obligaron a las víctimas a atarse mutuamente.
“Pensé que me iban a secuestrar o algo, porque como me agarraron, dije que me sacarían y me llevarían a otro lugar”, relató la joven a medios locales, describiendo los instantes de terror que vivió.
Por su lado, Isabel, su madre, recordó con angustia las intimidaciones de los falsos barrenderos, quienes usaron armas de fuego para amedrentarlas en su propia casa y robar joyas y objetos de valor.
Frente a esto, los familiares de las afectadas afirmaron que es probable que los sujetos estuvieran observando a María Fernanda, ya que conocían con exactitud su horario de llegada y se quedaron en la zona en un día no habitual para esos trabajadores.
Hasta ahora, las autoridades no han confirmado esta hipótesis, pero señalaron que los ladrones se llevaron piezas de joyería y un automóvil. Aunque los hombres escaparon, el vehículo y los uniformes fueron localizados en el municipio de Nezahualcóyotl, en el Estado de México.






