
Irán dio a conocer este lunes el comienzo de ejercicios militares en el crucial Estrecho de Ormuz, justo antes de la segunda fase de conversaciones con Estados Unidos acerca de su programa nuclear.
Según informes de la televisión estatal, los Guardianes de la Revolución pusieron en marcha estas operaciones navales, aunque no se detalló cuánto tiempo durarán.
El propósito de estos ejercicios es capacitar a los Guardianes para enfrentar posibles amenazas en términos de seguridad y militares en el Estrecho de Ormuz, según lo reportado por la televisión iraní.
En fechas recientes, Estados Unidos ha posicionado una formidable flota naval en el Golfo, y ya ha autorizado el traslado de un segundo portaaviones, el mismo que participó en una misión en Venezuela el 3 de enero.
Irán ha advertido en múltiples ocasiones sobre la posibilidad de cerrar el Estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente el 20% de la producción global de petróleo.
Este aumento en las tensiones ocurre en la antesala de la segunda ronda de diálogos de alto nivel entre delegados de Teherán y Washington.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqchi, ya se encuentra en Ginebra y sostuvo una reunión con el director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi, para un intercambio técnico detallado, como lo indicó el canciller en la red social X.
En la misma red, Grossi señaló que la reunión ayudó a preparar las importantes negociaciones programadas para mañana martes en Ginebra.
Araqchi también tiene previsto dialogar con sus contrapartes de Suiza y Omán, así como con otros funcionarios internacionales, de acuerdo con el ministerio de exteriores iraní.
Al igual que en el encuentro de principios de este mes, la delegación de Estados Unidos estará liderada por el enviado del presidente Donald Trump, Steve Witkoff, y el yerno del mandatario, Jared Kushner, según información de la Casa Blanca.
En Hungría, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, expresó que en Washington esperan que se logre un acuerdo.
Irán y Estados Unidos reanudaron este mes una serie de contactos, después de una interrupción abrupta en junio pasado debido a los bombardeos israelíes en territorio iraní.
Esa ofensiva desencadenó un conflicto de 12 días en el que Estados Unidos participó, con ataques contra instalaciones nucleares iraníes.
Irán mantiene que la agenda se centra únicamente en el programa nuclear, pero Estados Unidos insiste en incorporar a la discusión el programa de misiles balísticos iraní y el respaldo que ese país ofrece a grupos armados en la región.
A pesar de la expectativa por una nueva ronda de negociaciones, Washington conserva un tono agresivo.
En medio de la dura represión de las protestas en Irán durante enero, Trump amenazó con una intervención militar en el país y envió un portaaviones a la zona, acompañado por una flota reducida de buques de guerra.
El viernes, el presidente estadounidense confirmó el despliegue de un segundo portaaviones.
“Hay que alcanzar un acuerdo, de lo contrario será muy traumatizante” para Irán, advirtió Trump un día antes, y el viernes afirmó que un cambio de régimen en Irán “sería lo mejor que podría pasar”.
Por su lado, el viceministro de Relaciones Exteriores de Irán, Majid Takht-Ravanachi, indicó a la BBC que Teherán podría asumir compromisos respecto a sus reservas de uranio si Washington elimina las sanciones económicas impuestas contra la República Islámica.
“Si vemos sinceridad de su parte [de Estados Unidos], estoy seguro de que estaremos encaminados hacia un acuerdo”, manifestó.
Países occidentales e Israel acusan a Irán de buscar desarrollar armas nucleares, lo cual Teherán rechaza, afirmando que su programa nuclear tiene objetivos civiles, como la producción de energía.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró el domingo que cualquier acuerdo debe involucrar la remoción de todo el uranio enriquecido de Irán y garantizar que Teherán no pueda enriquecer más.
“No debería haber capacidad [iraní] de enriquecimiento”, enfatizó Netanyahu en un discurso en Jerusalén, y agregó que la prioridad es desmantelar “los equipos y la infraestructura que les permiten enriquecer” uranio.






