
Los más de tres millones de documentos divulgados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre el caso del delincuente sexual Jeffrey Epstein han generado una nueva ola de crisis en varios gobiernos europeos, al mismo tiempo que han impulsado investigaciones políticas y penales.
En el Reino Unido, el escándalo ha afectado al gobierno laborista, con diputados de diversos sectores exigiendo la dimisión del primer ministro Keir Starmer debido a los lazos de su exembajador en Estados Unidos con Epstein.
La controversia surgió por la designación de Starmer en 2024 al experimentado político Peter Mandelson, de 72 años, como embajador en Washington. En ese entonces, ya se conocían sus conexiones con Epstein, aunque no con la extensión revelada por los documentos recientes.
Un año más tarde, con la publicación de los archivos del Departamento de Justicia, se confirmó que la relación era más profunda. Estos incluyen correos electrónicos entre Epstein y Mandelson que muestran amistad, transacciones financieras, fotos privadas y pruebas de que el británico compartió información confidencial con el financiero estadounidense hace casi dos décadas.
Aunque no se le acusa de delitos sexuales, los archivos también contienen una foto de un hombre que parece ser Mandelson, de pie en ropa interior junto a una mujer cuyo rostro está oculto.
Peter Mandelson, conocido como el “Príncipe de las Tinieblas” por su enfoque maquiavélico en el poder, comenzó su carrera como director de comunicaciones del Partido Laborista en la década de 1980. Se le atribuye haber contribuido a formar la versión moderna del Partido Laborista que llevó a Tony Blair al poder en 1997.
Tras algunos contratiempos en su trayectoria política, Mandelson dejó el gobierno para ir a Bruselas, donde actuó como comisario de Comercio de la Unión Europea entre 2004 y 2008. Regresó a su país para ayudar a revitalizar el debilitado gobierno de Gordon Brown durante las secuelas de la crisis financiera de 2008, esta vez como secretario de Negocios.
Andy McSmith, un periodista británico que trabajó con Mandelson hace 40 años, escribió este lunes en una columna de opinión en el diario The Guardian que el diplomático “fue muy valioso para quienes sirvió, en particular para Tony Blair. Starmer obviamente pensó que sería igualmente valioso para promover los intereses del Reino Unido en Washington”.
McSmith también lo describió como “una de las mentes más brillantes” que ha conocido, aunque “era un maquiavélico que siempre se presentaba como una víctima”.
En septiembre del año pasado, cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos publicó el primer lote de información desclasificada, un libro compilado para el 50.º cumpleaños de Epstein en 2003 mostró una nota manuscrita de Mandelson describiendo a Epstein como “mi mejor amigo”. También aparecía en una foto en bata sentado con Epstein.
El escándalo se intensificó después de que los medios británicos reportaran una serie de correos electrónicos entre Mandelson y Epstein, en los que el político veterano expresó su apoyo a Epstein, a pesar de la condena del financiero en 2008 por solicitar prostitución a una menor.
“Te tengo en gran estima y me siento desesperanzado y furioso por lo sucedido”, escribió Mandelson. Le dio consejos a Epstein, sugiriéndole que contraatacara usando técnicas de “El arte de la guerra” de Sun Tzu.
Los correos también revelan que Mandelson, mientras se desempeñaba como secretario de negocios en el gobierno de Brown, aparentemente filtró a Epstein medidas políticas detalladas que el gabinete estaba considerando tras la crisis financiera de 2008.
Mandelson fue removido de su cargo tras las revelaciones, pero eso no satisfizo a la sociedad británica.
De acuerdo con una encuesta de la firma Opinium publicada el domingo, un 55 % de los británicos cree que el primer ministro debería dimitir.
El primero en renunciar fue el jefe de gabinete de Starmer, Morgan McSweeney, quien dimitió el domingo por haber “aconsejado” al primer ministro en el nombramiento de Mandelson como embajador en Washington.
“El nombramiento de Peter Mandelson fue un error. Aconsejé al primer ministro este nombramiento y asumo la responsabilidad”, anunció McSweeney.
Sin embargo, las voces dentro de su partido que piden su salida aumentan, y el líder del Partido Laborista escocés, Anas Sarwar, solicitó el lunes a Starmer que renuncie.
“Hay que poner fin a este tema de distracción, la dirección de Downing Street debe cambiar”, declaró Sarwar.
Varios ministros del gabinete expresaron desacuerdo con Sarwar, como la ministra de Finanzas, Rachel Reeves, la de Relaciones Exteriores, Yvette Cooper, el de Justicia, David Lammy, y la de Interior, Shabana Mahmood, manifestando su apoyo al jefe del Ejecutivo.
Pero el líder laborista sufrió otro golpe este lunes con la dimisión de Tim Allan, su director de comunicación.
“He decidido retirarme para permitir la formación de un nuevo equipo en Downing Street”, declaró Allan en un comunicado, menos de 24 horas después de la dimisión de McSweeney.
Por ahora, Starmer descartó renunciar y pidió perdón por “haber creído las mentiras” de Mandelson y nombrarlo embajador.
Mientras tanto, la policía británica investiga a Mandelson por infracciones en el cargo público al pasar información sensible del Gobierno a Epstein.






