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El retorno de la ‘Europa a dos velocidades’

Noticias3 weeks ago

Seis naciones clave de la UE reactivan un enfoque antiguo para recuperar la importancia económica y geopolítica del grupo.

El líder francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz, al llegar esta semana a un encuentro de dirigentes de la UE en Bélgica. Foto: Ludovic Marín. AFP. Foto: LUDOVIC MARIN. AFP

Luisa Corradini – Corresponsal de La Nación (Argentina) – París

15.02.2026 11:52 Actualizado: 15.02.2026 11:52

Frustradas por la lentitud en las decisiones en un entorno geopolítico que demanda respuestas rápidas, las economías más importantes de la Unión Europea (UE) –impulsadas por Berlín– están desarrollando una nueva forma de cooperación intensificada, lo que generaría un bloque ‘a dos velocidades’. Esto involucra a Alemania, Francia, Italia, España, Polonia y Países Bajos, que en conjunto representan cerca del 70 por ciento del PIB de la Unión Europea.

“Europa debe transformarse en una potencia política que pueda influir en el mundo, tanto en aspectos económicos como militares”, expresó el canciller alemán, Friedrick Merz, en la cumbre económica Welt celebrada en Berlín el 27 de enero. “Y no existe influencia geopolítica europea sin un impulso económico dinámico”, añadió.

“En este momento, es esencial confiar en nuestras propias capacidades. Alemania, junto con Francia y otros aliados, liderará el esfuerzo para hacer a Europa más robusta e independiente”, manifestó Lars Klingbeil, vicecanciller alemán, ministro de Finanzas y principal impulsor del proyecto.

Una lista de prioridades compartidas guiará esta iniciativa denominada ‘grupo de los seis’: la integración de los mercados de capitales, el rol global del euro, la seguridad en el suministro de materias primas y las inversiones en defensa.

Superar el estancamiento

El propósito del proyecto es convertir a Europa en una potencia con capacidad para actuar en el ámbito económico y militar, incluso si eso significa pasar por alto a la Comisión Europea (CE), que ha recibido críticas recientes de varios gobiernos del bloque por su falta de progreso ante la aceleración geopolítica global y los bloqueos constantes de administraciones iliberales cercanas a Moscú y a la Casa Blanca, como el húngaro Viktor Orban o el primer ministro eslovaco, Robert Fico.

Y la situación es urgente. En Davos recientemente, en un discurso crítico hacia los europeos, Volodimir Zelensky les pidió que demostraran “coraje”, agregando que observa un continente que parece “perdido” frente a Trump y que carece de “voluntad política” ante Putin. El tono del mensaje del presidente ucraniano reflejó los avances limitados en las negociaciones sobre Ucrania, un conflicto que la administración Trump parece haber relegado en sus prioridades.

Determinados a progresar en varios frentes, los impulsores del concepto de Europa ‘a dos velocidades’ realizaron una primera reunión por videoconferencia el 28 de enero, antes de una sesión informal de reflexión entre los líderes de la UE, que tuvo lugar este jueves en la ciudad belga de Alden Biesen.

“Como seis de las mayores economías europeas, ahora deseamos actuar como motores. Nosotros proporcionamos el empuje. Otros pueden sumarse. Lo esencial es mejorar nuestra competitividad y nuestra capacidad defensiva”.

Lars Klingbeil

Vicecanciller alemán, ministro de Finanzas y promotor del plan.

Los ministros de Finanzas de los seis países impulsores discutieron particularmente el refuerzo de la competitividad y las capacidades de defensa. “Como seis de las mayores economías europeas, ahora deseamos actuar como motores. Nosotros proporcionamos el empuje. Otros pueden sumarse. Lo esencial es mejorar nuestra competitividad y nuestra capacidad defensiva”, declaró Klingbeil.

Aunque no se adoptaron decisiones específicas, los participantes iniciaron el trabajo en una propuesta para unir mercados de capitales, el rol internacional del euro –incluyendo un sistema de pagos europeo independiente que reemplace a los estadounidenses Visa y Master Card–, coordinar inversiones en defensa y garantizar el acceso a minerales críticos a través de compras coordinadas, reservas de emergencia y asociaciones comerciales globales. “Dadas las incertidumbres mundiales, estamos priorizando la soberanía europea”, indicó Klingbeil.

La noción de formar coaliciones temporales que permitan a ciertos países de la UE avanzar en proyectos sin requerir el consenso de los 27 ha atraído durante mucho tiempo a algunos miembros del bloque y ya se ha implementado en iniciativas clave. Esto se evidencia en la zona euro, a la que algunos Estados miembros optaron por no unirse, o en el espacio Schengen, en el que ciertos países de la UE decidieron no participar.

Ahora, esta idea cobra nuevo vigor en un momento en que Europa enfrenta una inseguridad creciente, un crecimiento lento y divisiones políticas profundas, lo que le impide una acción conjunta efectiva para afrontar los desafíos geopolíticos planteados por los Estados Unidos de Trump, Rusia y China. Varios de los participantes en la videoconferencia coincidieron con este enfoque.

“La economía europea necesita ganar velocidad. Los cambios se producen con demasiada lentitud”, afirmó el ministro de Finanzas polaco, Andrzej Domanski.

Un concepto con antecedentes

La noción de una ‘Europa a dos velocidades’, guiada por un núcleo central, es en realidad un concepto antiguo. Fue el exministro de Finanzas alemán Wolfgang Schäuble quien lo planteó en 1994, cuando la construcción europea incluía solo 12 Estados miembros. En esa época, también se le llamó ‘Europa a geometría variable’ o, de forma más despectiva por los defensores de una Unión integrada, ‘Europa a la carta’.

“Europa ya es un bloque de varias velocidades, así que no tengamos miedo de decirlo y quererlo (…) Ningún Estado debe ser excluido de esta dinámica, pero ningún país debe poder bloquear a quienes quieren avanzar más rápido o más lejos”

-Emmanuel Macron

Presidente de Francia en un discurso en la Sorbona en 2017.

El presidente socialista francés François Hollande mencionó en 2015 la creación, “con los países que lo decidan”, de una “vanguardia” de la Unión Europea.

Emmanuel Macron también declaró, en un discurso en la Sorbona en 2017: “Europa ya es un bloque de varias velocidades, así que no tengamos miedo de decirlo y quererlo”. “Ningún Estado debe ser excluido de esta dinámica, pero ningún país debe poder bloquear a quienes quieren avanzar más rápido o más lejos”, afirmó.

Francia ha sugerido durante años progresar en grupos más reducidos en temas que van desde protecciones a las importaciones de acero hasta energía nuclear, que permanecen estancados a nivel más amplio de la UE.

La UE de 27 miembros obtiene gran parte de su fuerza en el escenario internacional por su tamaño. Su población de alrededor de 450 millones es aproximadamente un tercio mayor que la de Estados Unidos. Pero lograr consenso entre un grupo tan heterogéneo es un auténtico desafío. Algunos líderes de la UE, como Viktor Orban, son reacios a asumir posiciones contra Rusia en la guerra de Ucrania y no han querido cortar las importaciones de combustibles fósiles rusos.

Justo la semana pasada, después de que los líderes de la UE firmaron el histórico acuerdo comercial con los países del Mercosur que tardó un cuarto de siglo en concretarse, miembros reacios del Parlamento Europeo votaron para enviar el acuerdo al Tribunal de Justicia Europeo para su revisión legal, lo que podría paralizarlo por meses o años.

Como resultado, las potencias dominantes de Europa han confiado cada vez más en grupos más pequeños para tomar acciones más decisivas –un enfoque conocido como ‘minilateralismo’– en energía, defensa y otras prioridades. Francia y Gran Bretaña, que no es miembro de la UE, también han liderado una coalición de países que se han comprometido a respaldar la seguridad de Ucrania si se alcanza un alto el fuego.

Sin embargo, aunque una UE a dos niveles podría permitir a los grandes países avanzar más fácilmente, también existe el riesgo de alejar a los países más pequeños del bloque. Los opositores a una construcción europea ‘diferenciada’ ven incluso una amenaza al proyecto europeo, pues consideran que una “Europa a dos velocidades” aleja la perspectiva de una Europa cada vez más integrada, tal como fue imaginada por sus Padres Fundadores. (Fin).

El planeta requiere que Europa acelere, y pronto. Análisis.

Si la Unión Europea busca consolidarse en el panorama global, debe recuperar la fe en sus capacidades y atreverse a definir su propio camino.

Las dos superpotencias mundiales apenas sirven como ejemplos inspiradores para quienes valoran la democracia, los derechos humanos y la justicia social. A pesar de su éxito económico, China es un régimen autoritario que no permite la disidencia. Y bajo el presidente Donald Trump, Estados Unidos no solo ha renunciado a cualquier intento de enfrentar sus

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