
Las autoridades de Estados Unidos y Colombia llevaron a cabo una operación conjunta el lunes 9 de febrero para detener un submarino que transportaba casi 10 toneladas de cocaína, lo que resultó en la detención de sus cuatro tripulantes.
De acuerdo con el Departamento de Estado, la intervención contó con el respaldo de las fuerzas armadas colombianas y permitió la destrucción de la droga confiscada, cuyo valor se estima en alrededor de 441 millones de dólares, según un comunicado publicado en la red social X.
Durante el operativo, realizado en aguas internacionales sin que se detallara la ubicación precisa, se arrestó a cuatro supuestos narcotraficantes que manejaban el submarino.
Esta acción ocurrió una semana después de la visita oficial del presidente Gustavo Petro a su par estadounidense, Donald Trump, en la Casa Blanca, con el fin de mejorar las relaciones bilaterales tras recientes desacuerdos diplomáticos.
Desde agosto de 2025, Estados Unidos ha ejecutado una serie de intervenciones letales contra embarcaciones sospechosas de estar ligadas al narcotráfico en el Pacífico y el Caribe, como parte de la operación Lanza del Sur.
A diferencia de esos procedimientos, que han causado más de 115 muertes, en esta ocasión conjunta los tripulantes fueron capturados para enfrentar un proceso judicial.
El encuentro entre los presidentes Donald Trump y Gustavo Petro se extendió por aproximadamente dos horas en la Casa Blanca, en un contexto de tensiones diplomáticas previas entre las dos naciones.
La cita se consideró un avance importante para restaurar la relación bilateral y establecer un nuevo medio de comunicación tras meses de declaraciones opuestas y discrepancias políticas.
En la discusión, los líderes se enfocaron en la colaboración en materia de seguridad y el combate al narcotráfico, lo que incluyó el intercambio de datos sobre cultivos ilegales, rutas de tráfico y decomisos de estupefacientes.
Además, se trataron temas regionales, en particular la situación en Venezuela y los impactos del crimen transnacional en la estabilidad de América Latina.
Al finalizar la reunión, Petro evaluó el resultado como favorable y resaltó el tono respetuoso de la charla, junto con la voluntad de Trump de considerar sus propuestas.
El presidente colombiano indicó que no surgieron enfrentamientos personales y que el propósito compartido fue progresar en respuestas unidas ante los mayores retos de seguridad que enfrentan ambos países.
La reunión generó indicios de reducción de tensiones y allanó el camino para una fase de relaciones más prácticas entre Estados Unidos y Colombia.






