
Irán declaró este lunes que estaría listo para diluir el uranio enriquecido al 60 %, un nivel cercano al 90 % necesario para aplicaciones militares, a cambio de que Estados Unidos elimine todas las sanciones impuestas como parte de las conversaciones nucleares que se reanudaron el viernes.
“La posible dilución del uranio al 60 % a cambio de la cancelación de las sanciones depende de la respuesta sobre si se eliminarán todas las sanciones”, expresó Mohammad Eslami, director de la Organización de Energía Atómica de Irán, según reportó la agencia Mehr.
Eslami señaló que cualquier pacto en este ámbito dependerá de la voluntad de las potencias globales para cancelar todas las sanciones que impactan en la economía de Irán.
Hasta el momento, las autoridades de Irán han rechazado la opción de enviar los más de 400 kilos de uranio altamente enriquecido a un tercer país, una condición supuestamente propuesta por la parte estadounidense en las negociaciones nucleares indirectas que se reanudaron el viernes en Mascate, Omán, con mediación de ese país.
Ambas partes describieron estas negociaciones como positivas y expresaron su disposición a proseguir con las conversaciones, aunque todavía no se ha establecido una fecha específica.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqchí, quien encabeza la delegación iraní, ha enfatizado en los últimos días el derecho “indiscutible” de su nación al enriquecimiento de uranio con propósitos pacíficos, y afirmó que está dispuesto a resolver las inquietudes sobre el programa nuclear iraní “de forma transparente y para generar confianza”.
De acuerdo con Araqchí, el tema nuclear es el único asunto en debate en las negociaciones con Washington, y calificó el programa de misiles de Irán como indiscutible.
Estas discusiones entre Irán y Estados Unidos ocurren en uno de los períodos más difíciles para la República Islámica, después de las protestas más intensas desde su creación en 1979, que tuvieron lugar en enero, y tras las advertencias de Trump sobre una posible intervención militar en Irán si no se logra un acuerdo o si persiste la represión mortal contra los manifestantes.
Para respaldar esto, Estados Unidos ha posicionado el portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de combate cerca de las aguas iraníes en el golfo Pérsico.
Las protestas en Irán iniciaron a finales de diciembre debido a la caída del rial, pero rápidamente se expandieron por todo el país con demandas para poner fin a la República Islámica, y concluyeron tras una represión en la que Teherán admite 3.117 fallecidos.
No obstante, organizaciones opositoras como HRANA, con base en Estados Unidos, estiman que hubo 6.961 muertos, aunque siguen verificando más de 11.600 posibles decesos, junto con 51.000 detenciones.
La relatora especial de la ONU para Irán, la japonesa Mai Sato, ha indicado a medios estadounidenses que informes de médicos en Irán sugieren hasta 20.000 muertes por la represión, aunque, según Naciones Unidas, estas cifras siguen siendo difíciles de confirmar.






